Galicia se alza: Los “irmandiños”

Tras unos días de retraso debido al volúmen de trabajo que me ha supuesto la redacción. Aquí presento la primera entrada sobre las revueltas campesinas en la Edad Media 🙂 .

 
INTRODUCCION

Los últimos dos siglos de la Edad Media en Galicia son tiempos muy convulsos con revueltas tanto nobiliarias (emboscadas, trampas…) como campesinas de diferente origen. Sus causas son múltiples, con problemas sociales, demográficos y económicos.

Uno de los problemas más importantes fue la degradación que sufrieron los campesinos desde los siglos XII y XIII. Antiguos campesinos libres se ven obligados a servir como vasallos de diferentes señores. La relación entre siervos y amos se estructuraba de una determinada forma:

  • El campesino tenía una serie de derechos: solía recibir una casa, unas tierras para cultivar y el acceso a los montes de pastoreo. Las tierras recibidas formaban un todo que no podía ser dividido y debía ser dejado como herencia de forma íntegra a uno de sus hijos. El señor por su parte, estaba obligado a continuar esta relación con los descendientes del siervo.

  • Las obligaciones del vasallo eran pagar a su amo un tercio de la cosecha en especie y otra parte en metálico por el uso de la casa y las tierras. También tenían que trabajar un número de días al año en las tierras del señor y pagar los diezmos en Enero, Abril y Mayo, entre otras cargas. Finalmente, el vasallo apenas tenía recursos y necesitaba endeudarse para salir adelante.

Muchos impuestos se pagaban directamente a señores laicos (duques, condes, etc) como a señores eclesiásticos. Por ejemplo, en Santiago se pagaba la gaudiosa, por el nacimiento de un hijo. En los dominios de los laicos se podía pagar el fonsado, para no tener que ir a la guerra. Con la entrada del siglo XV, los problemas aumentaron todavía más.

En el siglo XV, la población de Galicia era muy elevada y tenía problemas para alimentarse debido a la negativa de los nobles de roturar más tierras para cultivar. Los campesinos no podían dividir los lotes de terreno que recibían entre sus hijos y los que no heredaban se quedaban en el hogar paterno, aumentando la presión demográfica. Tan sólo se cultivaba entre un 10 o un 12% del total del territorio.

Los problemas de tipo económico eran debido a las guerras civiles de la Corona de Castilla entre Enrique IV e Isabel de Castilla primero y entre Isabel y Juana después. En 1460 se aprecia un estancamiento generalizado en Galicia, agravado por las devaluaciones de moneda del rey Enrique IV.

Irmandiños es el nombre que recibieron a principios del siglo XX, los miembros de la Santa Hermandad del Reino de Galicia. Las Hermandades eran organizaciones de defensa y protección (una especie de policía) pagadas por las asambleas de vecinos de los territorios que la formaban.
En el siglos XV se considera que existieron dos revueltas irmandiñas: una de carácter más local – La Irmandade “Fusquenlla”– y otra posterior más generalizada conocida como la Gran Guerra Irmandiña. También se produjeron levantamientos a pequeña escala y otros de carácter más global.

 

IRMANDADE FUSQUENLLA

Irmandade Fusquenlla (1431)

Irmandade Fusquenlla (1431)

A finales de la Edad Media, Galicia estaba dominada por diferentes familias de nobles como los Andrade, los Enríquez de Castro o los Osorio.

El señor de Ferrol, Pontedeume y Villalba era Nuño Freire, de la casa de los Andrade. Sus subidas de impuestos aumentaron el malestar de la población, que realizó una petición al rey de Castilla para vigilar los abusos del señor. Fue el calvo de cultivo perfecto para que estallase la conocida como Irmandade “Fusquenlla”, que estalló en 1431.

Los campesinos y los habitantes de la ciudad de Ferrol, crearon una hermandad para protegerse. La rebelión fue acaudillada por un hidalgo llamado Ruy Xordo, de A Coruña, que dirigió un improvisado ejército a Pontedeume, donde éste se encontraba.

La rebelión fue acaudillada por un hidalgo llamado Ruy Xordo, natural de A Coruña, que dirigió a su improvisado ejército en dirección a Pontedeume donde se encontraba Nuño Freire.

Cuando llegaron, Nuño Freire había huido y se había refugiado en Monfero. Ruy Xordo dividió a sus tropas: una parte persiguió a Nuño Freire, que se había refugiado en Santiago con el arzobispo y el resto tomó el control de la villa.

Cuando el rey Juan II de Castilla se enteró de la revuelta, intentó mediar entre ambas partes, pero las conversaciones cayeron rápido en saco roto, puesto que se exigía la entrega del noble a los insurrectos. Rotas las negociaciones, los insurrectos decidieron intentar cercar Santiago de Compostela.

Allí se encontraron con un ejército bien armado y pertrechado, que provocó una desbandada general. El resto de los irmandiños se encontraban asaltando Betanzos, donde se encontraba parte de la familia del señor de Pontedeume, pero fueron atacados por un ejército nobiliar y derrotados. Ruy Xordo fue abatido y se desató la represión en la zona.

 

GRAN GUERRA IRMANDIÑA

Los años previos a la Gran Guerra Irmandiña se encuentran condicionados por la guerra abierta entre la nobleza por la elección del Arzobispo de Santiago de Compostela y la creación de Hermandades entre el pueblo llano, como ya se habían realizado en otros territorios de la Corona de Castilla, para la protegerse.

En 1460 llega a Santiago, Alfonso de Fonseca, elegido como arzobispo por el Papa y por el rey. Sin embargo, esta decisión no fue aceptada por uno de los grandes nobles gallegos, Pedro Álvarez Osorio. Pedro Álvarez ocupó la catedral y el futuro arzobispo tuvo que unirse a otros nobles (Lemos, Moscoso, Sotomayor y Ulloa) para expulsarle de la misma.

Una vez Alonso de Fonseca domina Santiago, intercambia el arzobispado con su sobrino, de mismo nombre y arzobispo de Sevilla (para diferenciar a ambos se le suele llamar Alonso II de Fonseca). Cuando el sobrino llegó a Galicia, otro gran noble, Bernal Yánez de Moscoso lo apresó y lo encerró durante dos años. Era el año 1466.

La suma pedida por su liberación hizo que la madre del arzobispo decidiera confiscar el tesoro de la catedral y cuando algunos eclesiásticos protestaron, fueron encerrados. Dicha acción provocó que Bernal Yánez de Moscoso sitiara la catedral. Desgraciadamente para él, fue abatido por un ballestero y sustituido por su hermano, Álvaro Pérez de Moscoso.

Finalmente se llegó a un acuerdo: la liberación de los canónigos presos y el exilio del arzobispo durante diez años de la ciudad de Santiago. Con la muerte repentina de Álvaro Pérez de Moscoso, el acuerdo no se cumplió y los irmandiños utilizarían dichos movimientos en su propio beneficio.

La creación de las Hermandades se venía fraguando desde años antes. En 1465, los representantes de los irmandiños, que se estaban organizando, comenzaron a realizar viajes a Castilla para entrevistarse con el rey. El apoyo del Rey a la Hermandad es algo que no está muy claro y es confuso, pero hay un texto del Rey de 1467 autorizando el derribo de fortalezas por los irmandiños.
La Hermandad se financiaba económicamente de sus propios miembros y de donaciones de nobles simpatizantes e iglesias. El bajo clero confraternizó con los irmandiños y fueron un apoyo vital para la construcción de la Hermandad. Durante la revuelta los irmandiños no atacaron ni iglesias ni monasterios, aunque si atacaron fortalezas y castillos episcopales, símbolos del dominio feudal.

Algunos nobles se unieron también a los irmandiños. Éstos generalmente eran segundones o resentidos con algún otro casa noble que buscaban venganza. Tres nobles: Alonso de Lanzós, Diego de Lemos y Pedro de Osorio (no confundir con Pedro Álvarez Osorio, conde de Lemos) acabaron por asumir el mando de las milicias de la Hermandad.

Gran Guerra Irmandiña - Movimientos irmandiños

Gran Guerra Irmandiña – Movimientos irmandiños

La insurrección armada se inicia en la primavera 1467 al grito de ¡Abajo las fortalezas!. La primera fortaleza derribada fue la de Castelo Ramiro (Ourense) el 25 de abril.

Aprovechando la ausencia arzobispal, ocupan Santiago y derriban la torre de la Trinidad y la fortaleza arzobispal, respetando el templo. Para derribar las fortalezas se piensa que minaban los muros realizando un agujero en la parte inferior de los mismos, que luego rellenaban de trapos y madera. El número de insurrectos en armas llegó a alcanzar los ochenta mil efectivos y el número de fortalezas derribadas pudo alcanzar las ciento treinta, aunque estudios más modernos reduzcan esa cifra.

La reacción de la gente común sorprendió a los nobles, pero aunque algunos como el arzobispo de Santiago se refugiaron en Portugal y Castilla, otros se prepararon para luchar,
Pedro de Osorio desde su base de Santiago se dirigió al castillo de Sotomayor, que fue derribado. El señor de Pontedeume, Álvaro Páez de Sotomayor huyó a Tuy y tras él, los irmandiños. Su hermano Pedro, escapó a Portugal y tras la muerte del titular, pasó en 1468 a ser el nuevo señor de Sotomayor.

Alonso de Lanzós combatía en la zona de las Mariñas Coruñesas, Villalba y Mondoñedo. Allí se enfrentaban a dos grandes nobles: Fernán Pérez de Andrade II y Gómez Pérez de las Mariñas. Tras derrotar rápidamente al segundo de ellos, el primero escapó hacia Castilla, abandonando Pontedeume. Una vez dominaron la ciudad, se lanzaron a por Mondoñedo y allí derrotaron a su señor, Pardo de Cela, que escapó por Asturias.

Diego de Lemos operaba entre los ríos Ulla y Limia y se hizo con el control de Lugo. Tras la destrucción del castillo de la ciudad, los irmandiños iniciaron un ataque por las tierras lucenses derribando todas las fortificaciones posibles. Monforte, Sarria y Chantada cayeron poco después. Por ello, el mayor noble de toda Galicia, el conde de Lemos huyó y se refugió en Ponferrada. Los irmandiños cercaron la ciudad sin éxito y regresaron a sus bases.

En 1468, los irmandiños están asentados firmemente en Galicia, pero también comienza el inicio de la ofensiva nobiliaria contra ellos.

Pedro Álvarez de Sotomayor, también conocido como Pedro Madruga, alcanza Portugal en dicho año y allí se casa, organizando un ejército para recuperar sus dominios. El arzobispo de Santiago reclutó mercenarios y acampó en 1469 ante las murallas de Santiago.
Pedro Madruga se dirigió a Tuy y derrotó a los irmandiños en el castillo de A Franela. Después se dirigió directamente a Santiago y se unió a los nobles que ya habían acampado allí.

Gran Guerra Irmandiña - Reacción Feudal

Gran Guerra Irmandiña – Reacción Feudal


El irmandiño Pedro de Osorio se enfrentó a los señores en la batalla de la Almáciga, huyendo y siendo sus fuerzas masacradas. Poco después caía Santiago de Compostela.
Entre Ferrol y Pontedeume se encontraba Alonso de Lanzós. Tras pedir ayuda se atrincheró en Castelo de Guntián. Pensando que podía quedarse cercado, inició la retirada, a pesar de que su aliado Diego de Lemos apareció al día siguiente. Ante su aparición, los señores feudales pactaron con él y lograron que se retirara.

Lanzós sabía que sin Lemos no podía defender Pontedeume y entregó la ciudad al arzobispo. Fue hecho prisionero poco después y entregado al señor de Andrade, que lo ejecutó.
Mientras las fuerzas feudales retomaban el control de Ferrol y Pontedeume, el conde de Lemos y Pardo de Cela, retomaron el control en Lugo y el resto de la comarca. La revuelta había sido sofocada con éxito.

Al acabar la contienda, parecía que la represión iba a ser muy fuerte, sin embargo, los nobles se contentaron con la restitución de sus fortalezas y del orden. A pesar de todo, la paz no llegó a Galicia, puesto que las guerras civiles del reino castellano estaban acabando y pronto iba a llegar el Estado moderno de los Reyes Católicos, impuesto en Galicia por la fuerza de las armas. Todo ello sería otra historia y la revuelta irmandiña había acabado definitivamente

 

NOTAS

  • A pesar de que sería un tema de tratar muy interesante, he decidido no hablar de la llamada Constitución Irmandiña, es decir, las normas que impusieron los insurrectos en el periodo en el que controlaron el territorio del Reino de Galicia, para no sobrecargar el contenido del texto. Para saber más se puede leer el libro “La Mentalidad Justiciera de los Irmandiños”, del autor Carlos Barros.

  • Los mapas realizados son aproximaciones lo mejor hechas posibles gracias a mis fuentes y a mis habilidades como diseñador.

 

FUENTES

  • A violencia na Galicia do século XV, de Fernando Lojo Piñeiro

  • Galicia en la Edad Media, de la Sociedad Española de Estudios Medievales

  • Galicia Feudal, de Victoria Arnesto

  • La página web personal del historiador Carlos Barros

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Un comentario en “Galicia se alza: Los “irmandiños”

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